PARKINSON
Cuidado de personas con Parkinson a domicilio
Apoyo cotidiano para movilidad, autocuidado, compañía y mantenimiento de rutinas, respetando los tiempos y la autonomía de cada persona.
Movilidad
Acompañamiento en desplazamientos y actividades diarias.
Rutinas
Apoyo para mantener hábitos y tiempos adecuados.
Seguimiento cotidiano
Información a la familia ante cambios relevantes.
Ayuda respetando los tiempos de la persona
El Parkinson puede afectar de forma diferente a cada persona. El apoyo puede incluir ayuda para levantarse, vestirse, asearse, desplazarse por la vivienda, preparar comidas, salir a pasear o acudir a citas.
Cuando existen recomendaciones de fisioterapia, terapia ocupacional u otros profesionales, la atención cotidiana se organiza para ser compatible con esas indicaciones.
Movilidad y transferencias
Acompañamiento en movimientos y actividades que requieren más tiempo o seguridad.
Actividades diarias
Aseo, vestido, comidas, compras y organización cotidiana.
Compañía y salidas
Paseos, citas, actividades y apoyo para mantener participación y rutinas.
Parkinson en el domicilio: movilidad, autonomía y adaptación de rutinas
El Parkinson puede afectar a la movilidad, el equilibrio, la velocidad de los movimientos y la ejecución de tareas cotidianas. En casa, pequeños cambios en la organización y en la forma de acompañar pueden facilitar mucho la autonomía y reducir el riesgo de caídas.
La terapeuta ocupacional puede analizar cómo se realizan transferencias, aseo, vestido, comidas y desplazamientos para proponer formas más seguras y eficientes de hacerlas. También puede orientar sobre productos de apoyo y conservación de energía. La trabajadora social valora la red de apoyo y ayuda a ajustar la intensidad del servicio a la evolución de la persona y a la situación de la familia.
La cuidadora puede acompañar en desplazamientos, higiene, vestido, preparación de comidas y mantenimiento de rutinas, respetando el ritmo de la persona y evitando hacer por ella aquello que todavía puede realizar con apoyo.
Cómo trabajamos
Partimos de la situación real de la persona y del domicilio. Definimos las tareas, el horario y el perfil necesario antes de iniciar el servicio.
1. Conocemos la situación
Movilidad, autonomía, fluctuaciones y rutinas.
2. Planificamos
Definimos tareas, horarios y tiempos necesarios.
3. Asignamos
Buscamos un perfil adecuado para el apoyo.
4. Revisamos
Adaptamos el servicio cuando cambia la situación.
Atención flexible según cada etapa
Algunas familias necesitan pocas horas semanales; otras requieren presencia diaria, noches o mayor continuidad. La organización se adapta al nivel de apoyo y a la disponibilidad real.
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Preguntas frecuentes
No, salvo que sea una profesional específicamente cualificada. El cuidado ordinario puede apoyar las rutinas indicadas por fisioterapia.
Sí, puede estudiarse el acompañamiento a citas y tratamientos.
Intentamos organizarlo según las necesidades y la disponibilidad del servicio.
Sí, estudiamos coberturas nocturnas cuando la familia lo necesita.