ALZHEIMER
Cuidado de personas con Alzheimer a domicilio
Apoyo en casa para mantener rutinas, seguridad y compañía, adaptando la ayuda al grado de autonomía y a las necesidades de la familia.
Rutinas estables
Horarios y hábitos cotidianos claros.
Seguridad
Acompañamiento y prevención de riesgos en el domicilio.
Respiro familiar
Coberturas para repartir la carga de cuidados.
Cuidar en un entorno conocido
El domicilio puede ofrecer referencias familiares y una rutina reconocible. El apoyo puede centrarse en higiene, vestido, comidas, paseos, acompañamiento, orientación en el día a día y supervisión de situaciones de riesgo.
La persona cuidadora no sustituye el seguimiento médico. Cuando existen pautas sanitarias, organizamos el cuidado cotidiano respetando esas indicaciones.
Rutinas y orientación
Apoyo para mantener horarios, hábitos y referencias conocidas.
Autocuidado
Ayuda en higiene, vestido, alimentación y actividades básicas.
Seguridad y compañía
Presencia, movilidad acompañada y observación cotidiana.
Vivir con Alzheimer en casa: apoyo cotidiano y orientación a la familia
El Alzheimer puede modificar de forma progresiva la memoria, la orientación, la iniciativa y la capacidad para realizar actividades básicas. En el domicilio, el objetivo del apoyo no es sustituir a la persona, sino conservar durante el mayor tiempo posible las capacidades que mantiene, reducir situaciones de riesgo y ofrecer referencias estables en el día a día.
La trabajadora social puede ayudar a ordenar las necesidades familiares, valorar apoyos disponibles, detectar sobrecarga del cuidador principal y orientar sobre recursos y prestaciones. La terapeuta ocupacional puede proponer estrategias para simplificar rutinas, facilitar el aseo y el vestido, mejorar la orientación en casa y adaptar actividades para mantener participación y autonomía.
La persona cuidadora aporta continuidad: acompaña en higiene, alimentación, paseos, movilidad, supervisión y organización de rutinas. Cuando aparecen cambios bruscos de conducta, caídas, alteraciones de la deglución o problemas clínicos, corresponde solicitar valoración sanitaria.
Cómo trabajamos
Partimos de la situación real de la persona y del domicilio. Definimos las tareas, el horario y el perfil necesario antes de iniciar el servicio.
1. Valoración
Conocemos autonomía, orientación, movilidad y rutinas.
2. Organización
Definimos horarios y tareas que aportan estabilidad.
3. Asignación
Buscamos un perfil adecuado para el cuidado cotidiano.
4. Seguimiento
Revisamos cambios y necesidades familiares.
Un servicio que puede cambiar con la evolución
Las necesidades pueden aumentar o modificarse con el tiempo. Revisamos el horario, el nivel de supervisión y las tareas cuando cambia la situación de la persona.
En situaciones de agitación, cambios bruscos o problemas clínicos, la familia debe consultar con los profesionales sanitarios responsables.
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Preguntas frecuentes
Puede acompañar, mantener rutinas y reducir riesgos cotidianos, siempre dentro del ámbito no sanitario.
Sí. Podemos estudiar coberturas por horas u otras modalidades según disponibilidad.
Sí, revisamos la necesidad de más horas o mayor continuidad cuando la situación cambia.
Sí. Disponemos de una página específica de cuidados para personas con demencia.